sexta-feira, 19 de fevereiro de 2016

Cordillera de los Andes, en Mendoza - Conociendo algunos de los paisajes más inhóspitos y increíbles del planeta

Hacía mucho que tenía ganas de conocer la provincia de Mendoza y visitar la hermosa capital, como siempre me dijeron los argentinos, más linda del país. A través de algunas fotos visibles en internet yo no conseguía verla como la más linda, pero acreditaba en lo que me dijeron muchas personas, así que programé un viaje para ver con mis ojos a las cosas que tanto encantaban a la gente.


Leyendo sobre el destino, percibí que uno de los lugares más visitados en la provincia era la Cordillera de los Andes, entonces pasé de planear el recorrido a ser hecho en auto y ese sería el principal - y más esperado - paseo que haría en dicha provincia. Llegando a la capital, en plena primavera, percibí que esta es seguramente una de las más lindas ciudades del país. Sus calles amplias, llenas de árboles y sus hermosas plazas y parques llenos de más árboles y flores me encantaron y me dejaron con ganas de volver y conocer mejor a la ciudad.




En el Domingo, unos días después de llegar a la provincia, partí desde el Centro de la capital rumbo a la Ruta Nacional 7, que es la principal vía de conexión entre Argentina y Chile. Es a través de esta ruta que es posible llegar a Santiago de Chile desde Mendoza, y es justo por esta ruta que recorrí la Cordillera hasta la frontera con Chile. El paisaje comenzó a encantar a partir del momento que salimos de la ruta 40, con sus dobles vías y entramos en la parte de la Ruta 7 que contiene una vía simple de doble mano, y así será hasta la frontera. Es bueno aclarar que a pesar de ser una vía simple, en general tiene un buen mantenimiento, así que es tranquilo manejar a cualquier tipo de vehículo.



Al entrar en esta parte de la Ruta 7, la Cordillera empieza a acercarse, y de ahí es posible comenzar a ver las grandes montañas nevadas. Es posible ver, también, al costado de la ruta, muchos viñedos y el paisaje queda hermoso, ya que es posible ver en primer plano las haciendas llenas de uvas, y como portada las montañas con nieve, que tienen más de 4 mil metros de altura. Saliendo de la zona de los viñedos, el paisaje cambia y empieza a ponerse más árido, con poca vegetación y con cerros que tienen colores y diseños muy interesantes.


Después de una bajada, y sin esperar, comienza a aparecer frente a los cerros un hermoso paisaje que contrasta con todo el entorno. El Embalse Potrerillos, con sus aguas de color azul, es encantador. Con un espejo de agua que ocupa 1.300 hectáreas, fue construido para controlar el nivel de agua del río Mendoza, que abastece a la gran Mendoza. El bello color del agua se justifica porque el agua del río viene del deshielo de la nieve de las montañas. El Embalse, que es como un lago artificial, fue transformado también en un atractivo turístico y deportivo, allí la gente aprovecha para disfrutar principalmente de la navegación.


Prosiguiendo por la ruta, después del Embalse Potrerillos, empieza la parte más montañosa donde fueron construidos muchos túneles que siguen por unos kilómetros siempre al lado del río Mendoza. En un punto llegamos a pasar por 4 de ellos que están muy cerca. Saliendo de uno y entrando en otro. Otro detalle que no tardamos a percibir es la presencia de una antigua línea de tren que sigue siempre del otro lado del río. Esta línea conectaba Argentina con Chile, pero fue desactivada por los constantes daños del trayecto al estar en un lugar montañoso, donde pueden caer piedras o mucha nieve principalmente en el invierno. Hasta la frontera, es posible ver muchos túneles y puentes de hierro que eran usados por el Tren Trasandino, que funcionó entre los años 1910 y 1984 conectando Argentina y Chile. Ahora todo está olvidado, sin uso.


Siguiendo por la ruta 7 el relieve se hace cada vez más montañoso. El paisaje se va tornando más impresionante y aún más seco, de clima desértico, o sea, aún más inhóspito. Pero a medio camino de la frontera se empiezan a ver muchos árboles, y árboles grandes, que seguro no son de esa región. Los árboles indican que se está acercando al pueblo de Uspallata, el más grande por donde se pasa desde la entrada a la ruta Nacional 7 hasta la entrada de Chile. En ese lugar, que es un verdadero oasis en medio del desierto, es posible quedarse, ya que hay hoteles y restaurantes. Ahí también hay donde comprar merienda, donde cargar combustible y donde alquilar cadenas para los autos, pero sobre eso explicaré más adelante.


Al salir de Uspallata, se vuelve al paisaje de desierto, y nos volvemos a impresionar con las altas montañas. A partir de ahí volvemos a ver nieve en las cumbres y a impresionarnos con las rocas con colores más fuertes, a veces llegando a brillar por la luz del sol. No mucho tiempo después de salir de Uspallata se empieza a ver un enorme cañón que hace mucho fue “esculpido” por el agua del río Mendoza. Los impresionantes muros nos acompañan por muchos kilómetros hasta que empiezan a alejarse y sólo queda admirar las hermosas montañas entre el valle de la cordillera.


En un cierto punto se comienzan a ver palos coloridos al costado de la ruta. Tardamos un poco en darnos cuenta que servían para marcar la altura de la nieve cuando la misma está sobre la ruta, así que principalmente en el invierno, cuando hay más nevadas, los conductores pueden saber hasta cuándo y a donde deben manejar. Por eso hay muchos carteles que avisan que si hay hielo o nieve en la ruta, es obligatorio poner cadenas en los neumáticos de los vehículos, ya que el hielo es el factor que más accidentes causa en épocas invernales.


A lo lejos se empieza a ver lo que parece ser un pueblito, pero cuando uno se acerca, se da cuenta que estamos en Penitentes. Esta es la estación de Ski más próxima a la capital, Mendoza, por eso posiblemente es una de las más conocidas y visitadas de la provincia. Pero bueno, aunque era una estación para práctica de Ski con grandes edificios donde hay hoteles, restaurantes y tiendas, no era invierno y casi no había nieve al redor, así que el principal atractivo era la aerosilla que funciona todo el año. En general, la temporada de Ski comienza a fines de junio o principios de julio y termina a comienzos de septiembre, los mejores meses son julio y agosto, porque hay más nieve acumulada y no se empezó a derretir todavía.


El próximo atractivo no está muy distante de Penitentes. A aproximadamente 9 kilómetros de distancia y a una altura de 2.700 msnm, está el local llamado de Puente de Inca. Ese es uno de los lugares más visitados por los que están de paso o que, desde Mendoza, hacen la excursión turística llamada “Alta Montaña”. En el pueblito hay algunas casas y negocios donde se puede comprar artesanías, pero el principal atractivo es ir a ver a una rara formación natural que se formó hace mucho tiempo. El puente natural pasa sobre el río Mendoza y junto con las montañas hace que el paisaje sea increíble. Al lado del puente existen todavía las ruinas de lo que fueron las termas del hotel Puente del Inca, que funcionó ahí desde 1925, pero que fue destruido por una avalancha en 1965. Del hotel solamente no fueron destruidas las termas y una capilla de piedras. Hace unos años era posible cruzar el puente a pie, pero por seguridad actualmente ya no se puede caminar ahí, así que hay que observarlo desde el mirador que está frente al río Mendoza.


Después de salir de Puente del Inca, de a poco vamos subiendo aún más hasta llegar a la entrada del Parque Provincial Aconcagua, unos de los principales atractivos naturales de la cordillera de los Andes, ya que ahí está el famoso punto más alto de las Américas y del hemisferio sur. Ahí se puede estacionar el vehículo y hacer algunas cosas como: visitar el puesto de informes del parque, donde dan información y donde se debe pagar para hacer una caminata de dificultad fácil en un sendero de  de 1h hasta el lago de los Horcones, que está un poquito más cerca del Aconcagua, pero que es igualmente lejos del punto más alto.


Para los más aventureros, también es posible llegar al primer refugio de ascenso al cerro Aconcagua. Por ahí pasaron los más importantes alpinistas del mundo. Y para los que no les gusta ni un poquito de aventura, o para los que no tienen tiempo para hacer alguna caminata, hay un sendero chiquito que lleva el visitante a un punto donde se puede ver una parte de la cima del Aconcagua y de otros cerros también altos, pero que no tienen 6.962 metros de altura. Al final del “senderito” hay una pintura que demuestra la ubicación del Aconcagua y de los otros cerros que están cerca. De ahí podemos admirar la belleza de parte de este famoso cerro, y aunque de lejos el glaciar superior no parezca impactante, tiene espesor de entre 200 y 300 metros. Aunque de este punto la vista sea linda, me parece que en un punto en la ruta entre Puente del Inca y la entrada del parque, el Aconcagua se ve más impactante, así que hay que estar atento para parar el auto y sacar un par de fotos.



Al salir del Parque Provincial Aconcagua, falta conocer el ultimo atractivo antes de la llegada al Complejo Fronterizo Paso los Libertadores, o sea, antes de la frontera con Chile. Unos kilómetros más y se está en las Cuevas, otro pueblito con construcciones que aunque por afuera sean de madera, son hechas para resistir a intensas nevadas y a temperaturas bajo cero. Allí hay algunos restaurantes y unos pocos hostels. Al final del pueblo, ya saliendo de la ruta, está el portal que indica el comienzo del camino hasta el Cristo Redentor de los Andes, que es una estatua que está ubicada en un punto de frontera entre Argentina y Chile.


Cómo no había nadie en el “portal”, seguimos por el camino de tierra y empezamos a subir aún más. Las Cuevas está a aproximadamente 3.000 msnm, pero el Cristo está a 4.000 msnm. Por la altura, en esa zona sí ya había más nieve, pero más abajo era nieve congelada, y en el camino empezamos a pasar al lado de mucho hielo, pero seguimos hasta un punto - a mitad de camino, donde ya no se podía pasar porque había una gran cantidad de nieve congelada. Si en octubre estaba así, pensé en cómo sería estar ahí en el invierno.




Bueno, ya estaba, entonces paramos a medio camino al Cristo que no iba a ser conocido, sacamos fotos, disfrutamos de la increíble vista y del viento que corría fuerte y gélido. Para no decir que no había nadie, se podría ver, muy abajo, los vehículos que pasaban por la ruta yendo o viniendo desde Chile, pero lo mejor fue poder observar una familia de liebres que tranquilamente recorría la zona llena de piedras. Vale aclarar que en la región más alta hay mucho viento y que hace frío en cualquier época, así que se hace necesario llevar abrigo incluso en el verano.




Al final de la tarde empezamos a volver a Mendoza y pasamos por los mismos lugares, pero la cambio de dirección y la luz diferente hicieron con que el regreso fuera tan hermoso cuanto la ida. Por haber hecho este recorrido 4 veces digo: no hay como aburrirse con un paisaje así. Siempre se va a percibir nuevos detalles, nuevos ángulos, a final estamos hablando de la Cordillera de los Andes, uno de los lugares más increíbles del mundo, donde uno no puede dejar de conocer en cualquier época, aunque sea en un paseo rápido como fue el que hice en ese día de primavera. Visite y apasiónese! ;)